Fenómeno Miller




    Mi hijo de 10 años, - el cual estaba harto ya de escuchar hablar de mis historias del colegio Miller y sobretodo del "titorí- tirorí"" del Whatsapp de organizadores delegados de la reunión (¡que por cierto, chapeau por tod@s!), me preguntaba el otro día con cara de "loflipoencolores" al enseñarle esta foto en el álbum que le regalamos a la Directora del colegio:

- "¡¡¡Mamaaaaá!!! ¿¿ Tú cole  qué era;  en blanco y negroooo??-"
-" Nooo, ¡niño! ¿porqué dices eso?
- No; mamáaaa ,que  lo que te digo es  que si tu realidad era en blanco y negro dentro del cole... ¡que no me entiendes!

 Depués de haber estado largo y tendido con un  curioso diálogo de metafísica infantil, le dije que para mí, entrar en el cole , suponía todo lo contrario: 

   ESE COLEGIO, ESE LUGAR, ERA UNA PROLONGACIÓN DE MI FAMILIA. LA VIDA  PARA MÍ ALLÍ ERA EN  COLORES... 

     Le dio un tono de luz y color indispensable para mi vida. Un color que no todo pintor puede tener en su paleta. El color de la ilusión por las cosas, la ilusión de vivir. El color de saber que podemos más de lo que creemos. El color de ser feliz.
  
    La cuestión es que hay cosas que no podemos recuperar, ni rescatar del olvido, más que con el recuerdo... Y qué difícil se nos hace a veces traer de vuelta a la memoria tantas cosas buenas, tantas cosas que nos gustaron; porque todas nuestras experiencias de hoy, serán objeto de recuerdo mañana y hacen de nosotros los que somos.

     Y seguiremos llenando  poquito a poco la mochila... y de todos esos recuerdos sólo lograremos rescatar de las garras del olvido los que más nos impacten. 

    Aquellos recuerdos escogidos, que nos estremecen  y que consiguen darle un buen "bapuleo" a nuestro espíritu  para que se agite y se  espabile, porque hay veces que  tendemos a magnificarlos con la imaginación voluntariamente para que contribuyan así a adornar nuestra historia; la historia que cada uno de nosotros lleva a sus espaldas. Otros, sin embargo los omitimos para que descansen para siempre.

    Pero  he de deciros que hay recuerdos que siempre me he resistido a perder:  por supuesto , absolutamente todos los recuerdos que viví junto a mi madre, -que ya no volverán más que en mi memoria,  guardados como un tesoro en mi corazón-,  y todos los que consigo rescatar del cole, mi pequeño paraíso en Avenida del Pinar; que es donde  empezó todo mi  viaje:

  •  Recuerdo cuando llegué los primeros días y  lloraba, lloraba y lloraba como una descosida histérica en el Kinder... me llevaron a clase de mi hermana mayor (cosa que no le hacía nada de gracia, ¡pero la obligaban!), para que me quedara con ella durante unos días hasta que se me pasara el miedo a estar sola. 

  •   Las vueltas y vueltas que me daba con mis amigas enganchadas de brazos “peinando” el patio del recreo: “- ¿QUIÉNNNNN-JUEEEEEEEE-GAAAA A POOOLILÁDRON?¡¡QUE DESPUÉS NO JUE- GAAAAAAAA!!!”

  •     Las veces que llegaba a mi casa con el ojo morado de soltarme en el “látigo “ porque rebotaba en ese suelo de cemento o con un chichón por jugar al “chorizo”.

  •      El orgullo de dibujar siendo una micaquilla, el cartel que durante unos años estuvo en la puerta de la Sala de Ordenadores… ¿ Qué habrá sido de él?

  •      Esa portera del colegio que nos sacaba de la clase uno a uno al sol para comprobar si teníamos piojos…¿Luisa  o Pepa se llamaba?

  •      Mis clases de ballet. Las coreografías de Ingrid a lo "Flashdance", y la genial relación que tenía con ella- aunque men mi clase me llamaran pelota…-. Esas horribles medias amarillas y embutida en el maillotcito negro que me ponía mi santa madre, con el pelo estirao con una cola para que se viera bien resplandeciente  y despejadita mi cara de papa.

  •    Mi teacher, que  nos premiaba con chuches y regalos en clase cuando hacíamos bien la tarea y  muchas veces se traía su perrito, dejándolo suelto para que jugara con uno y otro. Las clases (a aquellas a las que yo quería llegar parar ser "mayor",  que tenían nombres de animales : "Lions" , "Eagles"...), se daban fuera en el recreo cuando hacían días estupendos.

    Importaba la docencia, por supuesto, pero era  muchísimo más importante  enseñarnos a aprender a disfrutar, a respetar y  a convivir como una gran familia.


     En fin; historias, historias, historias y  otros tantos recuerdos mil, que nunca podré llegar a rescatar por completo. Pero existieron. Y contribuyeron en buena parte  a ser de mí la mujer que soy... O la niña que todavía queda en mí y disfruta tanto  haciendo el tonto con sus niños , quién sabe.

    Los tengo en  ese  mueble   de RECUERDOS “SELECTIVOS” que te hacen grande ( a los que todos recurrimos cuando estamos tristes o perdidillos)  bien guardadito, como trofeos de mi vida en algún rincón privilegiado de  mi corazoncito decorando mi alma, porque me  gustan tanto… Que necesito tenerlos  bien a mano para echarles un vistacillo de vez en cuando…

   Y gracias a este sábado, en esa magnífica e ilusionante reunión de compañeros ex alumnos, he conseguido más trofeos para ese mueble.

    He vivido, el "fenómeno Miller": ver disfrutar a tanta gente que no se veía desde hace cerca de 30 años, ilusionados por ese mismo motivo:

    Respirar el mismo olor a verde Montealto, hacer bolas con la misma arena, jugar con los mismos neumáticos y tirarse por el mismo tobogán; cantar las misma canciones en Inglés, tenerle el mismo “respeto” a la Directora, despertar por la mañana con la misma ilusión que un niño con zapatos nuevos... Y sobre todo enorgullecerse hoy, por el simple  motivo de haber tenido la suerte de vivirlo; la suerte de ser  uno de ellos.

    Si ya sentía esa cercanía, complicidad y ese extraño cariño,  por todo aquel que me he vuelto a encontrar y respiró “Miller” , durante el transcurso de estos 30 años... No sé que voy a hacer ahora cuando me encuentre con alguno, después de vivir la experiencia de  ese ambiente genial en esa magnífica y "currada" reunión ... 


¡ME L@S COMERÉ CON PAPAS!


 Creo que puedo decir orgullosa, que formo  parte de una curiosa y peculiar "HERMANDAD MILLERIANA", que está surgiendo a partir de la ilusión de cada uno de  nosotros. Que de alguna forma somos como una especie  de  "entrañables frikis" que están anclados en una idea fantástica e  idealizada  de lo que fue para nosotros un colegio distinto al resto

¿Pues sabéis qué? Puede que sí. Pero me llena de orgullo saber y  comprobar que no soy la única  que se quedó “tocá”. Somos absolutamente todos iguales.

Y es genial.

    Como una película que te encanta y nunca quieres que termine… esa era la sensación que  podría describir  básicamente la ilusión que sentía al estar  allí. Y el otro día me quedé con la misma sensación al reunirme con todos  y tener que irme. Se acabó la película demasiado pronto...


 GRACIAS A TODOS POR VOLVER A HABER SIDO EXACTAMENTE LO QUE SIEMPRE FUIMOS ALLÍ: NIÑOS FELICES QUE  APRENDÍAN A VIVIR DISFRUTANDO DE SERLO

LA MEJOR CANTERA DE PERSONAS: UN COLEGIO DONDE SOLO IMPORTABA SER FELIZ.

 Creo que es una de las cosas de las que estoy más orgullosa en mi vida: haber pasado mi infancia en el mejor colegio del mundo. La mejor infancia de mi vida. Los mejores sueños al recordarlo.





P.d. Mi reino por un paseo "virtualmente imaginario" desde el palomar de la parte de atrás del Kinder hasta el último chalet de la parte del campo de baloncesto, donde yo daba ballet y donde  hice mi Primera Confesión con D. Carlos. 

     Tirarme por el pasamanos de  esa escalera de madera "de los mayores ",  que hacía tanto ruido cuando bajaban en avalancha al terminar las clases;  cruzar ese puente de hierro que unía las dos partes y acabar con las manos llenas de callos de colgarnos en él... Terminar con los pies machacados a pisotones en la cantina cuando compraba chuche en el recreo. Y esos pizzetes...

     Ya no existirán más que en nuestros corazones. Y no es mal sitio.

10 comentarios:

  • Emperatriz Del Mal | 6/19/2014

    Mil gracias Vicky. Podéis estar orgullosas las tres Miller de haber dejado una huella tan marcada por momentos incomparables en todos nuestros corazoncitos. Creo que el orgullo de haber sido un "Miller" es un sentir general. ¡Un beso!

  • Maria Pepa Ramos-Catalina | 6/19/2014

    Me ha ENCANTADO Ado, me ha emocionado y me he sentido absolutamente identificada. Ojalá nunca perdamos esa ilusión y esa capacidad de ser felices con cosas aparentemente insignificantes q aprendimos en el MILLER, EL MEJOR COLEGIO DEL MUNDO! BESOS a ti y a tod@s los Millerian@s.

  • Felipe Fernandez de Bobadilla | 6/20/2014

    Me parece que no eres la única que se siente así, que todos nos quedamos con ganas de mas. Deseando buscar cualquier excusa para volver a reunirnos y recordar, pues todos recordamos el Miller, pero hacerlo en compañía lo convierte en algo real, del presente y no del pasado. Ado, muchas gracias por haber sido la organizadora-delegada del curso del 76, una gran añada cosechada en la mejor bodega: EL MILLER

  • Emperatriz Del Mal | 6/20/2014

    María Pepa!!! Un millón de gracias!!! No perder la ilusión ni la sonrisa, aunque la vida te pegue empujones; eso es sin duda lo que más me ha servido en todas las" papeletas "que me vinieron después... Y seguro será lo que me ayude en las papeletas venideras.

    Un besazo guapa; que me hace mucha ilu que me comentéis por aquí en el blog, porque todo el mundo suele hacerlo en el Facebook🙈

  • Emperatriz Del Mal | 6/20/2014

    Me encanta Felipe, que formemos parte de esa "gran añada cosechada en la mejor bodega". Y gracias a vosotros, por haber soportado que os correteara con tantos mensajes por WhatsApp.
    Eres un crack!!!

  • Anónimo | 6/21/2014

    ¡Con qué facilidad expresas lo que todos sentimos!
    Gracias por hacerlo, por organizarnos a todos, por tirarnos de las orejas si nos retrasamos con el pago, con las camisetas...
    Pero, sobre todo, gracias por devolvernos tantos recuerdos. Leyendo tu post vuelven a la memoria anécdotas, lugares, momentos, sentimientos...
    Sí, es un orgullo pertenecer a ese club de 'frikis'. Esta reunión nos ha refrescado el espíritu y nos ha hecho recordar porqué podemos seguir estando muy orgullosos.

  • ignacio espejo segura | 6/21/2014

    ¡Muchas gracias por compartir! Es precioso poder leer tu corazón.
    Me ha encantado, pero ¿Por qué emperatriz del mal?, ¿Por qué Aturdida?
    Creo que tienes que hablar un ratito conmigo.

  • Emperatriz Del Mal | 6/22/2014

    Gracias Martín! Es fácil explicar lo que se siente con cariño😍, cuando lo tienes bien guardado en el corazón! !! Orgullosa de ser de la misma añada que vosotros y encantada de conocer a vuestras estupendas mujeres!!!!
    Que seguís siendo igualitos...

  • Emperatriz Del Mal | 6/22/2014

    Nachoooooooo! !!! Gracias a vosotros por haberme metido en este "fregao", Todo un privilegio de follón; que ha merecido absolutamente la pena porque hemos descubierto este "fenómeno". Gracias, gracias, gracias mil. Ha sido genial. Y ya espero no perderos de vista a ninguno.

    Y cuando quieras te explico lo de mi aturdimiento!!!! Pero prepárate !!!!!

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